
Historia
TW: Muerte, fuego, quemaduras
Mayu Noriko no nació para ser una heroína, y por ello, nunca lo fue. Nació en el seno de una familia de clase media pero, aún así, bastante acomodada. Sus padres y ella vivían en una casa antigua de considerable tamaño, heredada por varias generaciones por la familia Noriko, bastante alejada del resto del pueblo.
La niña fue escolarizada durante los primeros años de su vida antes de terminar estudiando en casa junto a su padre. Él no solo le enseñó lo que necesitaba para tener una educación básica, sino que también le introdujo poco a poco al mundo de la magia y la brujería, comenzando como pequeños juegos y rituales hasta evolucionar a una forma de vida que ambos compartían. Por su padre aprendió el arte del tarot y de tratar con deidades y espíritus con sumo cuidado.
A los 9 años perdió a sus padres y su hogar en un gran incendio que dejó a la chica con la mayor parte de su cuerpo quemado. Este suceso marcaría su vida por siempre y por ello desarrollaría su fobia a los incendios y ciertos lugares cerrados (en especial si están hechos de madera). A falta de relación con el resto de su familia, la chica fue enviada a un orfanato.
Family Life
TW: Bullying, abuso infantil, corrupción,
explotación de menores, tortura, fuego, muerte,
quemaduras
El primer año de Mayu fue bastante calmado dentro del orfanato, sobre todo porque pasó la mayor parte de este en cama, recuperándose de las graves quemaduras que el incendio había causado a su cuerpo. Fue un proceso doloroso para ella, pero con el tiempo la gran mayoría de las quemaduras cicatrizaron, algunas, incluso, terminaron por desaparecer sin apenas dejar rastro.
Aún así, al año comenzó a reincorporarse con el resto de niños. Sus capacidades de relacionarse no eran las mejores, sobre todo porque apenas se había relacionado con más niños durante su vida, y pronto se convirtió en objetivo de burlas y mofas por el resto de los jóvenes, tanto por su aspecto como por ser una chica bastante extraña, su única compañía fiel fueron los cuervos que visitaban el jardín del orfanato, gracias a los que no se sentía tan sola, al punto que ella misma comenzó a adquirir pequeños comportamientos de estos.
Todo se salió de las manos cuando, como burla, pidieron a la joven que leyese el futuro de otra chica, y a pesar de las risas cuando la joven le contó el horrible futuro que le esperaba, días después se detuvieron cuando, repentinamente, aquella chica murió justo como Mayu había predicho.
A causa de este incidente, Mayu fue aún más discriminada por el resto de sus compañeros. Se comenzaron a esparcir rumores de que era una bruja real, que no tenía alma, incluso que ella misma había matado a la chica. Aún así, por pura curiosidad, una y otra vez niños acudían a ella para comprobar si tales poderes eran reales, y rara vez la joven se equivocaba con lo que iba a ocurrir.
El cambio de dueño en el orfanato fue lo que trajo su perdición. Comenzaron a vender el ‘’poder’’ de Mayu como si se tratase de un negocio, castigándola y quemando sus manos cada vez que fallaba en una predicción. Su entrenamiento le volvió callada, obediente, su mente fue destrozada al punto de obedecer cualquier orden que fuese recibida, pues en caso de negarse sería encerrada durante horas en un almacén a oscuras, presenciaría torturas y abusos al resto de sus compañeros mientras clamaban que aquello era por su culpa. Cualquier brillo en sus ojos fue perdido para la edad de doce años. Su inocencia completamente destrozada y reemplazada por el miedo al mundo, por el miedo a errar o a hacer algo que pudiera considerarse un error, mientras que la corrupción del lugar era enterrada bajo montañas de dinero ganado a base de la explotación de los niños de aquel lugar.
El siguiente cambio en su vida llegaría a los trece años. En enero, un hombre interesado en el ‘’poder’’ de la chica llegó al orfanato, interesado en comprarlo para enriquecerse aún más. A pesar de las advertencias de la joven, fue nuevamente obligada a leerle el futuro a aquel hombre. Como ya se esperaba la pelirroja, aquel señor se tomó a ofensa cuando la niña le dijo que perdería, no solo toda su fortuna, sino también su vida. Detuvo los negocios, creyendo que todo era una estafa, y se fue de allí.
Seis meses después, el hombre retornó para burlarse del negocio que el orfanato estaba realizando, clamando que solo se había vuelto más rico, había conseguido una familia y cada vez le iba mejor en la vida. A causa de la niebla, el hombre tuvo que pasar la noche en el orfanato, y es cuando sucedió la gran tragedia.
Unos compañeros de Mayu, creyendo que de esta manera se terminarían las torturas que sufrían, decidieron ir a la habitación donde la joven dormía y prenderle fuego. A causa de la estructura de madera del orfanato, el incendio pronto se extendió a otras zonas del edificio, al punto en el que nuevamente todo fue consumido por las llamas, la predicción de la joven de hebras naranjas cumpliéndose de nuevo: el hombre perdió la vida y, con ello, su fortuna.
Los niños que quedaron con vida fueron trasladados al hospital, aunque todos ellos, apenas cinco, acabaron muriendo por el humo inhalado y la gravedad de las quemaduras. La única que parecía continuar con vida pasara lo que pasase era Mayu Noriko. Sus quemaduras anteriores empeoraron, y nuevas aparecieron. Perdió sensibilidad en algunas partes de su cuerpo, y en otras, tales como sus manos, su sensibilidad aumentó al punto de que apenas podía tocar algo sin dolor. Antes de que pudieran enviarla a otro orfanato, la joven desapareció del hospital: había escapado.
All Saints' Orphanage
TW: Pobreza infantil, abuso físico (mencionado)
Fue a los catorce años cuando escapó del hospital. A partir de entonces comenzó su vida en las calles. Ayudándose del lenguaje que había aprendido de los cuervos, colaboró con los que había en la ciudad en la que ahora rondaba para conseguir dinero y diversos objetos brillantes que pudiera vender, desde cucharas a anillos, a cambio de compartir su comida con ellos. Aún así, usando una pequeña tela y un cartel, pronto comenzaría a montar pequeños puestecitos que apenas duraban horas, donde conseguía dinero a base de vender cristales mágicos y pociones entre otras cosas, a pesar de que se negaba en rotundo a cobrar las lecturas del futuro, comenzando a advertir una y otra vez a sus clientes.
Por supuesto, no se libró de abusos recibidos por sus lecturas, aunque eran mucho menos severos que aquellos del orfanato la mayoría de veces, como mucho una bofetada, un insulto, sí es cierto que recibió alguna paliza de algún que otro cliente más agresivo de lo normal, por alguna persona que se sentía estafada con el resultado, pero no volverían a encontrarla la mayoría: al día siguiente, la bruja ya habría desaparecido en busca de un nuevo albergue para dormir.
Mayu se convirtió en una pequeña leyenda alrededor de los pueblos y ciudades, la bruja que rondaba las calles en la penumbra de la noche, los llantos de una niña abandonada por los Dioses, una niña de la que nadie conocía el nombre, nadie conocía el origen, un fantasma en la noche
…
Hasta que a los quince años tardíos recibió una carta. Un sello que reconocía por su fama. Habían reconocido quién era ella, no solo eso, habían buscado a la joven de manera exhaustiva para poder enviarle una carta. Una carta que cambiaría su vida, pues con 16 años, la chica de cabellos anaranjados fue capaz de asistir a Hope’s Peak Academy, con el objetivo de, por primera vez en su vida, poder hacer por alguien lo que nadie había hecho por ella, poder hacer a alguien verdaderamente feliz.
